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Artículo de Opinión | Turismo Responsable

13-03-2018

Turismo y decrecimiento: ¿Teorema imposible o camino al postcapitalismo?

Robert Fletcher | Asunción Blanco-Romero | Macià Blázquez-Salom | Ivan Murray. La "turistificación" de las ciudades y el malestar creciente de sus comunidades locales plantea con urgencia un debate sobre el decrecimiento turístico.

 


Crédito Fotografía: Santa Ponça | Imagen de Macià Blàzquez-Salom.

 

La "turistificación" de las ciudades choca cada vez más con el descontento de las comunidades locales que se ven desplazadas y desposeídas de sus propios barrios. La sobresaturación turística es un problema real y debemos hacer frente al reto de repensar, desmontar y reconstruir una de las industrias más grandes del mundo. Ha llegado el momento de comenzar a hablar seriamente sobre cómo vincular el debate sobre el decrecimiento con el turismo.

Un fantasma recorre el turismo: el espectro del decrecimiento

En los últimos años se ha desatado un creciente descontento ciudadano por los impactos de la intensificación turística en algunos de los destinos más populares del mundo. Tales reacciones señalan varios impactos comunes de la expansión y penetración turística.

Por un lado, el crecimiento del turismo de masas ha aumentado la presión sobre los espacios ya turistizados, al mismo tiempo que ha ido colonizando nuevos territorios. Mientras que, por otro lado, los esfuerzos para combatir la sobresaturación turística, mediante la reorientación de la industria hacia el turismo elitista, con altos ingresos y más exclusivo, expulsa por completo a los miembros del vecindario de sus espacios cotidianos.

Combinadas, estas dinámicas están transformando las ciudades, que hasta hace poco eran multifuncionales, en centros turísticos “monculturales”, tematizados en torno a la apropiación de la “vida urbana cotidiana”. Las administraciones públicas, generalmente, no han ofrecido respuestas normativas adecuadas ni proporcionales al problema. En las ocasiones en que las autoridades locales han propuesto medidas paliativas, rara vez han sido suficientemente valientes, como en el caso de Barcelona a través del marco regulatorio denominado PEUAT,

Esta complacencia y tibieza de las actuaciones públicas ha provocado respuestas cada vez más enérgicas por parte de los movimientos sociales, incluyendo denuncias como "el turismo mata la ciudad", la exigencia de espacios desturistizados o la demanda de "zonas libres de turistas".

En Barcelona, la Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (Asamblea de Barrios para un Turismo Sostenible, ABTS) ha agrupado a numerosas entidades en la organización de acciones para desafiar el desarrollo del turismo masivo. En Mallorca, que recibe más de 11 millones de visitantes al año, Ciutat per qui l'Habita (Ciutat para quien la habita) combate la turistificación y la "airbnbificación" de cada rincón de Palma, en la que sus habitantes sufren desalojos y otras formas de violencia relacionadas con el turismo.

Iniciativas similares han prendido en muchas otras ciudades, incluyendo Ámsterdam, Madrid y Venecia.

De la turismofobia a la sobresaturación turística y más allá…

La magnitud del malestar es tal que ha captado la atención de algunos actores poderosos de la industria, incluidos la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (OMT) y el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Su atención muestra una marcada ambivalencia.

Por un lado, los lobbies pro-turísticos culpan a las expresiones de descontento y malestar con el despliegue turístico de ser "turismófobas". Pero al mismo tiempo esos mismos lobbies han empezado a reconocer la posibilidad de que algunos destinos experimenten lo que denominan "un exceso de turismo", señalando su temor a lo que llaman “morir de éxito”.

Manifestación "Carril guiri" en Palma. Imagen de Marc Morell. 

En el contexto de esta discusión, ningún defensor de la industria menciona específicamente el "decrecimiento". De hecho, la OMT se esfuerza por afirmar que "el crecimiento no es el enemigo; la cuestión radica en cómo lo gestionamos". Pero los movimientos sociales que impugnan aspectos del desarrollo del turismo han empezado a utilizar explícitamente esta idea. En Barcelona, por ejemplo, la ABTS reivindica abiertamente el "decreixement turístic" (decrecimiento turístico).

Este hecho plantea cuestiones interesantes sobre la relación entre estas discusiones y un movimiento más general por el decrecimiento que ha ganado una creciente atención en los últimos años. Aunque Barcelona es también uno de los nodos principales de este movimiento más amplio, hasta el día de hoy ha habido pocos esfuerzos sistemáticos por conectar la discusión sobre el decrecimiento con el turismo.

Esto no es del todo sorprendente para quienes estudiamos el turismo desde perspectivas críticas. Muchas personas, incluso aquellas vinculadas a los movimientos y a la academia radical, han tendido a considerar el turismo como una actividad frívola que no merece un estudio riguroso. Sin embargo, el turismo es posiblemente una de las vías de acumulación de capital más potentes del mundo. Por lo tanto, el objetivo político del decrecimiento a escala global debería plantear también una profunda transformación del turismo.

Decrecimiento, ¿Un teorema imposible?

La importancia del turismo para el decrecimiento tiene una dimensión adicional esencial. El eco-marxista John Bellamy Foster sostiene que el decrecimiento es un "teorema imposible" en el seno de una economía capitalista; dado que el capitalismo requiere un crecimiento continuo para gestionar sus contradicciones internas que, de otro modo, amenazarían su supervivencia. Desde esta perspectiva, un decrecimiento real requeriría desafiar los principios fundamentales de la economía capitalista.Tratándose de una de las industrias más grandes del mundo, el turismo también puede ser entendido como una de las principales vías que mantienen la expansión y la reproducción ampliada del sistema capitalista. De hecho, la importancia del turismo en este sentido es difícil de ocultar.

La "industria" turística, al fin y al cabo, es en realidad una amalgama de otras muchas actividades y procesos relacionados con el movimiento de personas con fines de ocio; desde la comida, el transporte, el alojamiento, la publicidad, el sector inmobiliario o las finanzas especulativas. Además, el turismo se vincula con muchas otras industrias auxiliares y mercados sobre las que repercute con un llamado "efecto multiplicador"; que también puede considerarse “efecto destructor” al desplazar otras actividades de la vida social del espacio.

Tanto es así que la contribución del turismo a la expansión y al sostenimiento del capitalismo excede sus propias dimensiones, conformando una red cuyos hilos se extienden por todo el mundo en infinidad de formas. En consecuencia, una forma diferente de turismo que se aparte del imperativo del crecimiento podría servir como una importante práctica "post-capitalista", con potencial para transformar drásticamente esa misma red global.

Cabe señalar que la defensa del decrecimiento turístico no es anti-turismo. Lo que pretende es que el turismo se organice y se practique de una forma y a una escala diferentes, para evitar los impactos negativos de esta industria: económicos, sociales y ambientales; y en su lugar, maximizar los beneficios para las comunidades locales y los ecosistemas.

Conclusión: ¿Persiguiendo la desturistización?

Entonces, ¿qué aspecto tendría el decrecimiento turístico, o lo que podríamos llamar simplemente "des-turistización"? Hay una gran variedad de iniciativas a debate y en desarrollo que pueden verse como contribuciones de gran potencial. Desde llamadas a un estado estacionario, al turismo lento (slow tourism), a la promoción de “vacasaciones” (vacaciones en casa), hasta esfuerzos por una infraestructura turística "ecológica", implicando el transporte aéreo y la producción de electricidad. Pero la cuestión de cómo se podría combinar y desarrollar una propuesta coherente de des-turistización post-capitalista, justo acaba de introducirse en el debate público.

Formando parte de un colectivo de investigadores e investigadoras más amplio, esperamos contribuir a este debate durante los próximos años. Primero con un número especial del Journal of Sustainable Tourism, en el que ya estamos trabajando. En segundo lugar, mediante un programa colaborativo para investigar la actividad de los movimientos sociales orientados a redirigir el desarrollo turístico en destinos turísticos "maduros" del sur de Europa, entre otros lugares. Esta agenda de investigación-acción participativa, será precedida por un seminario sobre Turismo y Decrecimiento en la Conferencia POLLEN 2018 que se celebrará en Oslo, Noruega, del 20 al 22 de junio.

Mientras tanto, lanzamos esta reflexión inicial a modo de invitación para todas aquellas personas que deseen sumarse a esta conversación.

¡Desturistizadores del mundo, uníos! ¡No podéis perder nada más que el crecimiento!

Notas:
Este artículo se publicó previamente en inglés en el Bloc Entitle el 8 de marzo de 2018.
Robert Fletcher es profesor del Grupo de Sociología del Desarrollo y del Cambio de la Universidad de Wageningen University en los Países Bajos; Asunción Blanco-Romero es profesora de Geografía en la Universitat Autònoma de Barcelona; Macià Blázquez-Salom es profesor de Geografía en la Universitat de les Illes Balears; Ivan Murray es profesor de Geografía en la Universitat de les Illes Balears.


 

 

De sol y playa

El blog de Macià Blázquez-Salom

Sobre turismo de masas y resistencias en defensa del territorio y la sostenibilidad

Profesor de Geografía de la Universitat de les Illes Balears y membro del Grup d’Investigació en Sostenibilitat i Territori. Dedica su actividad docente e investigadora en el Análisis de la Planificación Territorial Turística y la Geografía del Desarrollo Desigual. Milita en movimientos ecologistas, entre los que colabora habitualmente con el Grup Balear d'Ornitologia i Defensa de la Naturalesa (GOB) y Alba Sud.

Escrito desde Mallorca, este blog recoge reflexiones sobre el turismo de masas, de sol y playa. Las Islas Baleares son la cuna de formas intensivas de crecimiento urbano-turístico, impuestas después por las corporaciones empresariales que tienen su origen en estas islas (Melia, Barceló, Iberostar, Riu, Matutes...) a todo el mundo. Pero en las Islas Baleares también se han desarrollado movimientos de resistencia, en defensa del territorio y de la sostenibilidad. Quisiéramos que prestar atención de la cara y la cruz del turismo industrial capitalista sirviera para promover el debate público popular.

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