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30-11-2023

Turismo KM.0 en el río Besós

Carla Izcara | Alba Sud

Tres cooperativas con sede en Barcelona y una en Tona, província de Barcelona, empiezan una nueva propuesta de turismo KM.0 para contribuir a la recuperación y reapropiación del Parque fluvial del Besós. A partir de colaborar con la Escuela Ramon Llull i trabajar de forma interdisciplinaria este espacio verde urbano, se propenen crear colectivamente dos rutas alrededor del río. 


Crédito Fotografía: Parque fluvial del río Besós. Imatge de Carla Izcara

El proyecto “Turismo KM.0 el los Barrios de Sant Andreu” nace de la mano de cuatro organizaciones: Base Ò, cooperativa cultural que trabaja en educación a través del arte contemporáneo; BitLab, organización sin ánimo de lucro que diseña, coordina e implementa proyectos de innovación con retorno social; Mixité, organización que trabaja el urbanismo, entre otros, para contribuir a la transformación social y el equilibro ambiental y Espai Ambiental, cooperativa de proyectos ecosociales y comunitarios para el impulso de la transición ecológica urbana.

Turismo KM.0 se emplaza dentro de la convocatoria de Impulsem el que fas 2023 de Barcelona Activa y apenas empieza. Tienen como objetivo principal diseñar un itinerario por la Acequia Condal Besós. Pero la ruta no la diseñarán las cooperativas, sino que lo hará el alumnado del segundo ciclo de la ESO de la Escuela Ramón Llull, ubicada en el barrio del Congrés, distrito de Sant Andreu. Para las cooperativas era importante poder involucrar a la ciudadanía y, en particular, a las nuevas generaciones en el proceso de conocer su distrito. Así, a través del trabajo con la escuela, no solo se quiere diseñar un producto turístico, sino que se pretende incidir en cómo convive el espacio natural y el humano en la ciudad, sobre todo teniendo en cuenta el abandono histórico del Río Besós y de sus barrios colindantes. También parte troncal del proyecto es hacer educación ambiental sobre el agua, particularmente relevante en el contexto actual de sequía severa.

Fases del proyecto

Para lograr el objetivo propuesto, han dividido el proyecto en tres fases. Pero antes hay un trabajo previo de las cuatro organizaciones, las cuales llevan tiempo interviniendo en la zona del río Besós, y han compartido su experiencia. A partir de esta acumulación de conocimientos, actualmente se encuentran al inicio de la primera fase, que consiste en el proceso de diseñar los talleres para el alumnado de la Escuela Ramon Llull con quien empezarán a colaborar antes de acabar el año. Estas actividades se harán dentro del horario lectivo. En concreto, este centro educativo trabaja de forma transversal cada año uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. Por lo tanto, no ha sido difícil para las cooperativas incorporar los talleres en el programa docente. Para Luna Coppola, coordinadora del proyecto y socia-fundadora de Base Ó y Duae, “es fundamental hacer las actividades en horas lectivas para conseguir una mayor participación, también por parte de las familias”.

Parque fluvial Besós lado de Barcelona. Imagen de Carla Izcara

Se prevé que cada taller dure aproximadamente dos horas y en ellos se trabajará el aspecto emocional y sensorial a partir del arte sonoro y visual vinculado a la expresión artística a través de la fotografía, el dibujo y el video. Así mismo, habrá una parte ambiental muy importante a la hora de poner en valor el agua, así como el ecosistema de flora y fauna del Besós. Todo esto se trabajará a partir de caminar para descubrir el territorio o, dicho con otras palabras, a través de hacer turismo KM.0. Este proceso de mapeo y primeros talleres lo acompañarán las compañeras de Base Ó y BitLab y Espacio Ambiental y Mixité recomendarán diferentes puntos donde prestar atención en el Besós, ya sea por el impacto paisajístico y acústico de determinadas infraestructuras urbanas o por ser zonas de protección de aves y especies de interés.

En esta segunda fase de recolección de datos para la confección de rutas, se quiere promover la participación de otras entidades de los barrios colindantes al río como el Archivo de Memoria de Trinitat Vella y la comisión de yayos y yayas de la Escuela. De este modo, se podrá incluir la historia del barrio y cómo ha evolucionado esta zona de la ciudad. Así mismo, acontecería un proyecto intergeneracional y de recuperación de la memoria colectiva de los barrios. Paralelamente, Aina Sancho, socia de Espai Ambiental, explica cómo continuará el trabajo con la escuela a partir de la conceptualización de “turismo responsable”. Para el equipo es importante que “sea el alumnado quien defina lo que es el turismo responsable·.

El resultado de estos talleres y caminatas serán las rutas, las cuales “nacerán directamente del alumnado el cual redescubrirá a través de su caminar, ojos, emociones y sensaciones este espacio”, señala Luna Coppola. Por otro lado, también harán “una infografía que recogerá la comparación entre el impacto ambiental de un turista medio y uno de responsable en cuánto consumo de agua y energía, impactos en el paisaje y economía local, entre otros factores”, menciona Aina Sancho.

Una vez acabado el proyecto, querrían “hacer una plataforma donde se puedan ubicar estas rutas y que lleguen a toda la ciudadanía”, así como “involucrar a comercios, otras entidades del distrito, trasladar la propuesta a otros barrios...”, explica Coppola.

Particularidades del proyecto

La voluntad de incluir a la ciudadanía en el proceso de elaboración de la propuesta turística, así como considerarla el público meta a quien irá dirigida, es una pieza clave dentro de la propuesta de transformación turística de la ciudad. Actualmente, Barcelona, tiene un problema de turistificación y su economía se basa en un turismo internacional que genera múltiples externalidades negativas. Pero a su vez, no tiene ninguna política pública en turismo dirigida a la población local. Así, tenemos que tener la capacidad de decrecer de forma justa a la vez que garantizamos una transición hacia un modelo socioeconómico y ambiental más sostenible. Una de las fórmulas puede ser generando una oferta turística de proximidad dirigida a la población de Barcelona, sobre todo a aquellas personas más vulnerabilizadas.

Parque fluvial Besós lado de Barcelona. Imagen de Carla Izcara

En concreto, los barrios donde se trabajará, Trinitat Vella i Baró de Viver, son zonas afectadas por la contaminación que ha tenido el río, con áreas repletas de polígonos industriales y completamente atravesadas por heridas urbanas como el nudo de la Trinitat y la ronda litoral. Todo esto, sumado al hecho de ser algunos de los barrios con la renta medianapor persona más baja de la ciudad (IDESCAT, 2020). Por este motivo, se vuelve especialmente importante promover ofertas de turismo, esparcimiento y de acceso a la naturaleza en estas zonas. Además, la Escuela se encuentra en el barrio del Congrés, separado del distrito de Sant Andreu por la Meridiana. Esto hace que la mayoría del alumnado no se identifique con el distrito y mucho menos con el río Besós. Así, por un lado, se quiere promover la inclusión del barrio del Congrés al distrito, además de mostrar “un espacio natural con un potente ecosistema de fauna y flora”, recalca Luna Coppola.

Después de ser el segundo río más contaminado de Europa durante años, actualmente el Besós se encuentra en proceso de renaturalización y hoy, Luna Coppola celebra que “llegan aves en sus rutas migratorias y también se utiliza como espacio para correr, ir en bicicleta, patinete, pasear...” y Aina Sancho añade que también “se ven escuelas practicando educación física” o equipos haciendo entrenamientos de fútbol. Sancho remarca que “antes era un ecosistema a punto de colapsar o que ya había colapsado, sobre todo por la industria ubicada a la orilla del río” y los últimos años “se ha hecho un gran trabajo de recuperación del río desde Vallbona hasta la desembocadura y ha mejorado la biodiversidad urbana y la calidad del agua”.  En la etapa actual de renaturalización del río, a través de tres lagunas artificiales se llegará a acoger 200 especies autóctonas, la mayoría aves, seguidas de mariposas, peces y mamíferos. Esta acción ayudará también a mitigar el cambio climático, decisión fundamental en un contexto de alarma frente el rápido incremento del calentamiento global y la poca eficiencia de las políticas actuales.

Renaturalización del Parque fluvial Besós lado de Barcelona. Imagen de Carla Izcara

En el proceso de recuperación de este espacio natural, cobra protagonismo “la gran herida urbana de la ronda litoral y el nudo de la Trinitat”, comenta Coppola. Esta infraestructura, actúa como barrera y dificulta que la gente de los barrios de Trinitat Vella, Bon Pastor y Baró de Viver bajen a su lado del río. En el caso de visitarlo, lo harán desde el otro lado, cruzando ya a Santa Coloma y Sant Adrià, zona la cual está más “domesticada”, en palabras de Luna Coppola. Al lado de Barcelona es donde se ubican más humedales, ha habido menos intervenciones y sufre de una gran contaminación acústica y lumínica por culpa de la circulación en la ronda. Por este motivo, las cooperativas priorizan trabajar en el lado barcelonés, para conseguir mitigar estas barreras e intervenir en la orilla menos domesticada del río. De este modo, Luna cree que ayudarán a “poner en valor este eje fluvial” con el objetivo de que se pueda convertir en “un motor para impulsar la actividad socioeconómica, así como las actividades de los centros cívicos de los barrios colindantes del río”. En este proyecto, Coppola lamenta que solo podrán incluir la zona de la Trinitat Vella, pero espera que la propuesta se pueda trasladar al resto de barrios que han tenido que quedar fuera de esta convocatoria.

El turismo en la transición ecosocial

Ninguna de las cuatro organizaciones había trabajado directamente en turismo o usaban esta palabra, a pesar de llevar años trabajando en itinerarios culturales. “Turismo KM.0 en los barrios de Sant Andreu empieza como una iniciativa cultural, de economía social y solidaria y tiene como objetivo dibujar itinerarios culturales para conocer mejor el distrito, sobre todo la parte del eje Besós, a través del arte visual, sonoro y el urbanismo táctico”, explica Luna Coppola. Con la idea de abrir estos itinerarios a más gente aparece la palabra turismo. Cómo dice Coppola, “son itinerarios culturales para hacer andando, repensar el territorio, preservar el patrimonio local... pero no deja de ser un proyecto de turismo sostenible y de proximidad”.

Ronda litoral y Parque fluvial del río Besós. Imagen de Carla Izcara

Este proceso de incorporar el turismo en su agenda no ha sido fácil. Por ejemplo, Aina Sancho recuerda que en Espai Ambiental “siempre hemos tenido un discurso crítico con el turismo”. No obstante, este proyecto acontecía una posibilidad de, a través de una educación crítica, visibilizar una alternativa real dentro de la ciudad que contribuyera a la transición ecosocial. Entonces, ante el contexto de crisis climática, Sancho comenta que “no se nos puede escapar nada y el turismo es una de las actividades económicas más importantes en este país”. Por lo tanto, para ella “hacer una transición ecológica sin tener en cuenta aspectos del turismo puede dejar mucha gente fuera, puede olvidarse de mucha gente”.

Así, este proyecto, quiere contribuir también a una transición ecosocial justa, garantizando el acceso a la naturaleza a aquellas personas más vulnerabilizadas y una oferta cultural que ponga en valor el eje Besós. Así como contribuir a que las personas, principalmente del distrito de Sant Andreu, conozcan la zona y se la apropien.

 

 

Referencias:
IDESCAT (2020) Indicadores socioeconómicos. Valores. Por barrios de Barcelona [base de dades en línia]
 
Este artículo se publica en el marco del proyecto "Laboratori de Turismes de Proximitat. 2a fase", ejecutado por Alba Sud con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, programa Impulsem el que Fas (convocatoria 2022) de Barcelona Activa.